Desde el simposio griego hasta el presente, Vino y Mitología propone una experiencia donde la copa abre la conversación, el mito recupera su vitalidad y la cultura se vuelve encuentro. Una charla con su creador sobre Dioniso, la palabra compartida y el arte ancestral de contar historias.
Sábado 27 de Diciembre, a las 20:30 hs, en Tanta Tinta, Belgrano 1771
En una época marcada por la velocidad, la hiperconexión y el consumo fugaz de información, detenerse a escuchar historias parece casi un gesto contracultural. Sin embargo, alrededor de una mesa, con una copa de vino en la mano, algo antiguo vuelve a suceder. Desde hace tres años, Vino y Mitología reúne a personas dispuestas a dejarse llevar por los relatos del mundo griego, a conversar sin apuro y a experimentar el mito no como erudición distante, sino como palabra viva. Lejos de la clase magistral y del espectáculo vacío, esta propuesta recupera el espíritu del simposio: el saber, el vino y la comunidad como formas de conocimiento compartido. José María Barrios Hermosa, su creador, no invita a aprender mitología, sino a recordar algo más antiguo: que somos humanos porque contamos historias, y porque todavía podemos escucharlas juntos
P: Vino y Mitología lleva ya tres años de recorrido. Para empezar por lo esencial:¿cómo nació este evento?, ¿hubo un momento, una lectura, una experiencia concreta —tal vez una copa compartida— que te hizo pensar que el vino podía ser una puerta de entrada privilegiada al mito y a la conversación cultural?
R: Esta experiencia de Vino y Mitología tiene quizás sus raíces en una obra de teatro que escribí hace algunos años. Esa obra la hacía en mi casa donde la propuesta era que las personas entrarán, compartieran algo de comer y de tomar mientras sucedía la obra. Esa experiencia fue el inicio, sin dudas. Luego, la mitología griega, y el mundo heleno en general, siempre estuvo en mi vida. Siempre estuve sumergido en ese mundo. Estudié, y sigo estudiando, todo aquello en relación a la antigüedad griega. Entonces, de alguna manera, unir el vino con la mitología fue casi como una consecuencia, no?

P: En lo que contás aparece algo que me interesa mucho: el espacio doméstico, la mesa, el compartir comida y bebida como parte de la experiencia estética.¿Dirías que Vino y Mitología conserva algo de esa lógica casi ritual —más cercana al banquete antiguo que a una clase o a una conferencia—?¿Buscás deliberadamente que el público no sea solo espectador, sino participante de una experiencia común?
R: ¡Exacto! Es así como decís: busco que las personas sean partícipes de la experiencia. Y esto no es algo puramente espectacular, sino que también tiene sus motivaciones en la antigua Grecia, de hecho la primera parte de la experiencia de Vino y Mitología intenta explicar la importancia del vino en la antigua Grecia a través de un evento muy popular: el simposio. Durante estos simposios los asistentes tenían participación activa en él. Con lo cual Vino y Mitología no intenta ser una clase, sino una experiencia compartida.
P: Ya que mencionás el simposio, que no era solo beber sino también hablar, escuchar, competir con la palabra:¿cómo trabajás hoy ese equilibrio entre conocimiento histórico–mitológico y experiencia sensible? Dicho de otro modo: ¿en qué momento sentís que la erudición debe retirarse un paso para que aparezca el vino como vehículo de conversación, de afecto, incluso de cierta desmesura dionisíaca?
R: Jaja… Buena pregunta. Me río porque lo que sucede mucho en estos encuentros es que las personas inician un poco tímidas, calladas y luego de la segunda, tercera copa ya empiezan a liberarse. Y todo esto guarda también una conexión con la mitología y especialmente con Dioniso. No aparece la desmesura, pero sí la alegría, la charla, el intercambio. Pero volviendo a tu pregunta sobre en qué momento siento que la erudición debe hacer un poquito al costado, pues bien, creo que desde el principio intento que la experiencia no sea una clase ni una exposición, sino un momento donde comparto con las personas mitos e historias que están relacionados con el vino y la mitología griega.

P: Nombrás a Dioniso casi naturalmente, como si fuera un invitado más a la mesa.En la tradición griega, Dioniso es un dios incómodo: extranjero, ambiguo, desestabilizador del orden.¿De qué Dioniso hablás en Vino y Mitología?¿Del dios festivo y amable, del dios peligroso, del dios iniciático… o de una combinación que se va revelando a medida que corre el vino?
R: Ufff… A ver… Buena pregunta que me obliga a ser breve. En principio donde hay vino está Dioniso. El vino era una bebida sagrada para los antiguos griegos y que nos fue revelado por ese dios, con lo cual siempre que hay vino estará él. En relación a qué Dioniso, o qué parte del dios aparece en Vino y Mitología, sin dudas es el dios festivo, joven, enamorado, iniciático. Las historias y literaturas alrededor de Dioniso son muy extensas, con lo cual debemos hacer un resumen y recorte para que podamos desarrollarla en el marco del encuentro.
P: Recién hablás de recorte, de elegir qué contar y qué dejar afuera. Eso ya es, en sí mismo, un gesto muy consciente.Cuando seleccionás los mitos, las escenas, las figuras vinculadas al vino —Dioniso, pero también sátiros, ménades, banquetes, poetas—,¿qué criterio te guía?¿Buscás resonancias con el presente, con nuestras formas actuales de celebrar, de vincularnos, de conversar… o privilegiás la fidelidad histórica del mundo griego?
R: Los mitos e historias están seleccionadas a partir de la preponderancia del vino en ellas. Y así como te decía recién que hay que hacer un recorte en la mitología sobre Dioniso, de la misma manera hice una selección de los mitos relacionados con el vino. Sucede que el vino era tan importante cultural, social y económicamente en la antigua Grecia que no es extraño que haya muchísimos mitos e historias donde este aparezca. Por lo demás, a la hora de compartir estas historias intento ser lo más ameno posible y a veces sacrifico un poquito el rigor histórico para que la velada sea más entretenida, no?
P: Eso que decís —“sacrificar un poquito el rigor histórico para que la velada sea más entretenida”— abre una cuestión muy interesante.En un tiempo donde muchas propuestas culturales oscilan entre el dato erudito y el espectáculo vacío,¿cómo pensás hoy el lugar de Vino y Mitología?¿Lo vivís más como una experiencia cultural, como una forma de divulgación, como un rito contemporáneo, o como algo que deliberadamente se resiste a quedar encasillado?
R: Creo que está entre una experiencia cultural y una forma de divulgación. La gran mayoría de las personas que asisten a Vino y Mitología van por la mitología. Hay algo en ella que seduce, que interesa. Pero como no es solo contar historias, sino que hablamos de etimología, de astronomía, de literatura griega antigua es que ubico este evento entre la divulgación y la experiencia cultural. Siempre intento que la experiencia de Vino y Mitología sea para todos los públicos, QUE le sea agradable a las personas que no tienen conocimiento sobre mitología griega y a los que sí lo tienen.
P: Mencionás etimología, astronomía, literatura antigua… campos que suelen percibirse como “difíciles” o lejanos.Sin embargo, en Vino y Mitología esas disciplinas parecen volverse cercanas, casi conversables.¿Creés que el vino —y el clima que genera— funciona como una mediación para que esos saberes circulen sin solemnidad?¿Te pasó de ver a personas interesarse por primera vez en estos temas gracias a ese contexto distendido?
R: Si, si… Por supuesto! Hay personas que fueron y me dijeron “no sé nada de mitología, pero me llamó mucho la atención y vine”. Eso me pasó varias veces. Y al finalizar el encuentro me dijeron que todo lo tratado en la noche les pareció muy sencillo y didáctico. Para mi cada encuentro es un desafío de acercar la mitología a personas que no tienen tanto recorrido por ella, pero al mismo tiempo lograr que las personas que sí tienen conocimientos previos puedan disfrutar de esta experiencia, como te decía anteriormente. Y el vino… Si… Si… El vino influye para que la gente se distienda y disfrute de otra manera el evento.
P: Para terminar, y pensando ya no solo en el pasado griego sino en el presente:después de tres años de Vino y Mitología, ¿qué sentís que le devuelve este evento a quienes participan… y qué te devuelve a vos?¿Creés que, en un mundo tan acelerado y utilitario, estos encuentros recuperan algo esencial: el tiempo de la conversación, del relato, del estar juntos alrededor de una copa?
R: Buena pregunta! Me encanta… Mirá, justamente, hago hincapié en que en Vino y Mitología hacemos algo que se viene haciendo hace miles, miles de años: contar historias. Y, como vos decís, en estos tiempos de vivir hiperconectados, acelerados, hacerse un tiempo para escuchar historias ancestrales nos conecta con lo más profundo de nuestro ser, de nuestro ser humano. Los mitos en todas las culturas sirvieron en un principio para ordenar el mundo. Ese mundo que se presentaba a nuestros antepasados como algo misterioso pero que queríamos conocer, bueno… Ahí el mito fue el medio a través del cual accedimos al conocimiento. Pero al mismo tiempo, el mito ayudó a la cohesión social. Contarse mitos e historias, ya sea con una copa en la mano o en un ritual de estación fue parte de la construcción identitaria de todos los pueblos. Y nosotros, miles de años después, haciendo algo parecido estamos tendiendo un puente con nuestra esencia como seres humanos. Por lo demás, cada encuentro de Vino y Mitología, a mi particularmente, me carga años de vida. Creo que no solo escuchar estas historias, sino también contarlas nos dan años de vida. Eso lo disfruto muchísimo.



