Por Nahuel Navarro*
Cuando los gurises y las gurisas que están haciendo hoy la primaria salgan del secundario el mundo habrá cambiado radicalmente sus dinámicas, el mercado laboral será posiblemente muy distinto, y seguramente la forma de aprender y consumir contenidos no tendrá (si es que no tiene ya) mucho que ver con cómo estamos planteando las cosas hoy.
¿Cuántas veces escuchamos decir que a nuestra edad nuestros padres o abuelos ya tenían casa, auto, trabajo estable y todo eso? Bueno, hay algo que todos ellos no tenían y nosotros sí: una suscripción a Netflix.
Según un informe sobre inversión y desarrollo de la ONU, ya en 2024 e inicios de este año, los servicios (suscripciones, internet, ventas y envíos vinculados a esas ventas) lideraron la expansión mundial creciendo un 9% anual, aportando casi el 60% del crecimiento total del comercio, mientras que los bienes sólo crecieron un 2%.
¿Qué quiere decir esto? que el mundo en el que los estudiantes de hoy se van a insertar va a requerir habilidades profundamente vinculadas a las TIC (y obvio que a las habilidades sociales y emocionales para que no nos convirtamos en robots ¿?, pero de eso charlaremos dentro de poco). Por eso creo que estamos enfrascandonos en una que no nos va a llevar a buen puerto.
En varias escuelas del país, y de nuestra provincia, la batalla parece estar librada: “escuelas prohíben el uso del celular” se lee en Instagram y posteos de facebook y abajo en los comentarios la mayoría festeja esa decisión, una decisión que aleja, una vez más, a la escuela y el con el mundo real.
Los datos indican que en Argentina, el 87 % de los adolescentes entre 13 y 17 años tiene un celular (según datos de Unicef) y los informes recientes indican que el tiempo que todos nosotros pasamos en pantalla ha aumentado considerablemente.
Está claro que hoy los pibes y las pibas (y todos nosotros) acceden mucho más rápido a la información y al conocimiento y que la verdad absoluta está en todos lados: algoritmos que confirman lo que queremos (o los mismos algoritmos quieren) que veamos, redes sociales y plataformas con los mismos (o mejores) contenidos de los que podemos llegar a ver en libros, manuales o fotocopias y la IA, la estrella de la generación de contenido on demand.
Hoy los límites entre el que enseña y el que aprende no están tan claros, porque ¿a quién no le pasó que no sabía cosas que sus estudiantes sí? La rapidez del acceso a la información y a los datos en los celulares nos acerca cada vez más a profesores y estudiantes (o nos alejan) depende de qué camino elijamos. ¿No será este el momento en el que la escuela tenga la oportunidad real de hacer buenas preguntas para construir conocimientos en lugar de seguir forzando un vínculo que prohíbe cosas a una edad en la que todos queríamos ver qué había más allá de los límites?
En ese sentido entonces creo que los que estamos frente a las aulas nos tendríamos que preguntar qué le podemos dar a los estudiantes en nuestras clases que no tengan ya dentro de sus celularest ¿cercanía? ¿contacto? Parece difícil que vayamos a lograr eso prohibiendo cosas todo el tiempo.
Según ese mismo informe de Unicef del inicio, los argentinos pasamos un promedio de 6 a 7 horas frente al celular, es decir que si dormimos un promedio de 7 horas nos quedan 10 para todo lo demás. ¿No será acaso un reflejo de lo que los estudiantes viven día a día en sus casas y la diaria lo que nos pasa en las aulas?
Estamos todos pendientes de que entiendan lo que leen a la par de que prohibimos los celulares en la escuela. ¿Y si el problema después se convierte en que no entienden lo que usan? El desafío en un mundo que se transforma no es alejar con prohibiciones a los adolescentes de algo que será de vital importancia para el día a día teniendo en cuenta la reconversión a los servicios que mencionamos más arriba, sino volver a definir que queremos que pase en la escuela, de cómo la transformamos en un lugar de encuentro y reflexión sobre los aprendizajes y de imaginar los futuros posibles para que sean más humanos y más nuestros.
*Docente de la Escuela de Innovación



