La actividad económica en Misiones continúa sin señales de recuperación y el impacto se refleja con claridad en las ventas. Según el último informe de la Confederación Económica de Misiones (CEM), cerca del 70% de las pymes calificó su desempeño comercial de marzo como “regular”, “malo” o “muy malo”, consolidando un escenario de estancamiento.
El dato surge de la encuesta mensual que releva la situación de 256 empresas de distintos sectores. Allí se observa que el 47% de los empresarios consideró que su nivel de ventas fue “regular”, mientras que un 23% lo definió como “malo” y un 15% como “muy malo”. Es decir, siete de cada diez firmas no lograron un desempeño positivo en el mes.
En contraste, solo una minoría mostró resultados favorables: apenas el 11% calificó sus ventas como “buenas” y un marginal 1% como “muy buenas”. El resto no registró variaciones o no respondió.
El comportamiento de las ventas confirma una tendencia que se viene repitiendo en los últimos meses: la economía no logra salir de un nivel de actividad intermedio o bajo, sin consolidar una recuperación sostenida. El propio informe destaca que el movimiento comercial “continúa con la tendencia de meses anteriores”, lo que refuerza la idea de estancamiento.
La situación es particularmente crítica en sectores como comercio, industria y producción, donde los resultados fueron mayoritariamente negativos. En cambio, algunas actividades vinculadas a servicios y turismo lograron sostener niveles algo más estables, aunque sin mostrar crecimiento significativo.
Este escenario de ventas débiles se combina con un contexto general de incertidumbre. La falta de dinamismo en el consumo y la persistente presión inflacionaria generan un clima en el que las empresas priorizan la cautela. De hecho, el 88% de las pymes decidió no tomar medidas respecto a su personal, evitando tanto contrataciones como despidos.
Además, el informe advierte sobre el deterioro en la cadena de pagos: más del 50% de los empresarios señaló que la mora de sus clientes aumentó o se mantuvo elevada durante marzo, lo que agrava las dificultades financieras en el sector.
En este contexto, las ventas “regulares” dejan de ser un dato neutro y pasan a reflejar una economía que no crece. La imposibilidad de mejorar los niveles de facturación, sumada a la incertidumbre sobre el futuro, configura un escenario en el que las empresas operan al límite, sin margen para expandirse.
Así, el relevamiento de la CEM muestra con claridad el problema de fondo: más allá de algunos sectores puntuales, la mayoría de las pymes misioneras sigue atrapada en un nivel de actividad bajo o estancado, sin señales concretas de recuperación en el corto plazo.


