La crisis yerbatera comenzó a generar una respuesta política propia en Misiones. Frente a la eliminación de las facultades nacionales para regular el precio de la materia prima, productores impulsaron un proyecto para que la Provincia pueda establecer transitoriamente un Precio Mínimo Sostén para la hoja verde y controlar su cumplimiento.
La iniciativa ingresó formalmente este miércoles a la Cámara de Representantes mediante la diputada y vicepresidenta primera del bloque Movimiento por lo que Viene Arabela Soler, quien recibió a productores y representantes de distintas asociaciones que participaron en la elaboración de la propuesta.
No se trata de un proyecto elaborado únicamente dentro de la Legislatura. Las organizaciones vienen trabajando la herramienta desde hace más de un año y parte de sus planteos fueron llevados directamente al gobernador Hugo Passalacqua en la reunión del 30 de julio, donde la propuesta recibió respaldo para avanzar en su discusión institucional.
“Es un proyecto formado con mucho criterio, con muchas capacidades y, sobre todo, con la voluntad de quienes representan al sector de los pequeños productores”, explicó Soler.
La iniciativa propone declarar durante 360 días la emergencia de la producción primaria yerbatera y concentrar la protección sobre los productores que posean hasta 50 hectáreas cultivadas, que representan la enorme mayoría de las explotaciones misioneras.
Pero el corazón político y económico del proyecto está en otra parte: devolver capacidad de intervención al Estado, esta vez provincial, en un mercado que quedó librado a la negociación entre actores con capacidades muy diferentes.
La ley facultaría al Poder Ejecutivo a determinar un Precio Mínimo Sostén obligatorio. Ningún secadero o industria podría comprar la hoja verde de los productores alcanzados por debajo de ese valor, aunque las partes sí podrían acordar precios superiores.
“La idea es dotar al Ejecutivo provincial de herramientas para que se pueda construir un precio mínimo de sostén y que el pequeño productor tenga capacidad de negociar con los grandes”, sintetizó Soler.
El precio deberá incorporar costos de producción, salarios de los trabajadores rurales, obligaciones impositivas y previsionales y un margen de rentabilidad, con actualizaciones como máximo cada 90 días. El proyecto también otorga facultades para inspeccionar operaciones, revisar documentación e implementar mecanismos de trazabilidad comercial y financiera.
La iniciativa aparece como una respuesta provincial al cambio de reglas dispuesto por el Gobierno de Javier Milei. El DNU 70/2023 quitó al INYM la facultad de fijar precios mínimos para la hoja verde y la yerba canchada, mientras que el Decreto 812/2025 profundizó esa limitación al impedir intervenciones que afecten la libre formación de precios.
Los fundamentos del proyecto son explícitos: sostienen que Misiones quedó sin una herramienta nacional capaz de equilibrar la negociación de la materia prima frente a la concentración del poder económico en los eslabones industriales.
La respuesta que ahora comienza a discutir la Legislatura no pretende reconstruir provincialmente el viejo INYM. Busca utilizar las competencias propias de Misiones en materia productiva, laboral y de poder de policía para intervenir durante la emergencia y proteger al eslabón más débil.
La propuesta incorpora además sanciones para quienes compren por debajo del precio establecido, oculten operaciones o incumplan los controles, con multas y hasta restricciones para acceder a programas provinciales.
Soler destacó también la participación del diputado del PAyS Cristian Castro en la elaboración y discusión de la iniciativa. El dato muestra que la búsqueda de una salida comienza a atravesar fronteras partidarias alrededor de un problema que golpea a miles de chacras.
Ahora comenzará la discusión legislativa. El proyecto será girado a comisión y podrá recibir aportes y modificaciones de otros bloques. Pero su ingreso deja planteada una definición política: si la Nación decidió retirarse de la regulación del mercado yerbatero, Misiones empieza a discutir cómo ocupar ese vacío con herramientas propias para sostener a sus pequeños productores.

