El Ministro del Agro de Misiones manifestó su profunda preocupación por el impacto de la quita de facultades al INYM. “Insistimos ante Nación por el ordenamiento del mercado”, afirmó, remarcando la necesidad de proteger a los pequeños productores frente a la caída de precios.
El escenario para la producción madre de Misiones atraviesa horas críticas. En recientes declaraciones, el titular de la cartera agraria provincial, Facundo López Sartori, trazó un paralelismo alarmante entre la actualidad y la década de los 90, un periodo recordado por la desregulación total que llevó al empobrecimiento masivo de los colonos y a la concentración económica en pocas manos.
El fantasma de los 90
Para Sartori, la decisión del Gobierno Nacional de quitarle al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) la potestad de fijar precios mínimos de referencia ha dejado al eslabón más débil de la cadena —el productor— a merced de las grandes industrias.
“La crisis de la yerba nos retrotrae a los ’90”, sentenció el funcionario, haciendo referencia a los años previos a la creación del INYM, cuando el valor de la hoja verde se desplomó, provocando históricas movilizaciones como el “Tractorazo”. Según el ministro, la falta de un precio sostén genera una competencia desleal y una incertidumbre que pone en riesgo la subsistencia de miles de familias misioneras.
El pedido a Nación: Ordenar el mercado
Ante este panorama, el Gobierno de Misiones mantiene una postura firme de reclamo ante las autoridades nacionales. Sartori destacó que la provincia no ha dejado de gestionar ante la Secretaría de Agricultura de la Nación la restitución de mecanismos de control y ordenamiento.
“Insistimos ante Nación el ordenamiento del mercado”, subrayó. Para el ministro, la yerba mate no puede ser tratada como un “commodity” más, dado su profundo componente social y la particularidad de que el 90% de los productores son pequeños minifundistas que no tienen capacidad financiera para esperar por mejores precios si el mercado se encuentra deprimido.
Un futuro incierto para el sector
La preocupación de Sartori se suma al malestar generalizado en las zonas productoras, donde los valores ofrecidos por la hoja verde han quedado, en muchos casos, por debajo de los costos de producción ajustados por la inflación.
La estrategia de la provincia seguirá centrada en la defensa del INYM como organismo regulador y en la búsqueda de consensos que eviten que la historia se repita. Mientras tanto, el sector yerbatero observa con atención los movimientos de la macroeconomía, esperando que el pedido de “ordenamiento” sea escuchado en Buenos Aires antes de que el impacto social en las chacras sea irreversible.



