El cruce masivo de trabajadores misioneros hacia Brasil para emplearse en la cosecha de uva y manzana ya se instaló como uno de los fenómenos sociales más visibles del verano. Sin embargo, detrás de esa postal repetida año tras año, en este inicio de 2026 emerge con mayor claridad el trasfondo estructural del éxodo laboral, directamente vinculado a la crisis nacional y al deterioro de las economías regionales.
Miles de personas provenientes de distintos puntos de Misiones atraviesan la frontera rumbo al sur de Brasil, especialmente al estado de Río Grande do Sul, donde la zafra frutícola demanda mano de obra intensiva. La diferencia salarial, la estabilidad temporal y las condiciones ofrecidas del lado brasileño contrastan con un escenario local marcado por desempleo, caída de la actividad productiva y pérdida de ingresos.
La situación fue abordada públicamente por el intendente de Alba Posse, Lucas Gerhardt, una de las localidades misioneras con paso fronterizo, quien brindó detalles en una entrevista con C5N y apuntó de manera directa contra las consecuencias del ajuste nacional sobre las economías regionales.
“Debido al ajuste brutal de este Gobierno nacional y la desregulación de nuestra economía regional. El desempleo en la yerba mate y la forestoindustria aumentó, y eso generó que este año pasen más personas de lo común”, sostuvo el jefe comunal, al explicar por qué el flujo de trabajadores se incrementó de forma abrupta en las últimas semanas.

Según precisó, el movimiento registrado supera ampliamente los promedios habituales. “Solo el fin de semana pasaron entre 4 y 5 mil personas, y los días entre semana entre 400 y 500. Ya no son solamente personas jóvenes como antes, ahora son adultos, padres de familia que deben ir unos meses para conseguir trabajo”, describió, dando cuenta del impacto social que genera la falta de empleo.
Derrumbe productivo y pérdida de empleo
El intendente vinculó este fenómeno con la crisis que atraviesan sectores clave de las economías regionales misioneras. “Solo en la industria de la yerba, la hoja pasó de valer $260 a solo $60. Los aserraderos despidieron casi un 50% de trabajadores”, explicó, al señalar el derrumbe de actividades históricas que sostenían miles de puestos de trabajo.
En ese contexto, Brasil aparece como una salida forzada. “Muchos de los que salen, van a Caxias do Sul para trabajar en la cosecha de uva y manzana. Allí los empleadores se hacen cargo de todos los gastos, de comida, transporte y hospedaje. Por ese trabajo le ofrecen aproximadamente $50 mil pesos por día, durante al menos 3 meses o más”, detalló Gerhardt, al poner en números una realidad que empuja a cruzar la frontera.
fuente Canal 12.



