Desde que Javier Milei asumió la Presidencia de Argentina en diciembre de 2023, la comunidad científica advirtió en repetidas oportunidades la desidia a la que se enfrentaba el sector. Tras la anulación definitiva de las convocatorias para financiación de los Proyectos de Investigación Científico/Tecnológicos (PICTs) denuncian un desmantelamiento deliberado y sin precedentes que dejará a la nación austral sin inversión en investifación el próximo año.
El jueves 4 de diciembre de 2025 quedará tristemente en la historia como una fecha clave para el desmantelamiento del sistema científico de la Argentina», anunció la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (Raicyt), organización que agrupa a más de 400 directivos de organismos científicos-tecnológicos.
La medida implica la anulación de los Proyectos de Investigación Científico/Tecnológicos (PICTs) correspondientes a la convocatoria 2022 –que ya tenían adjudicación y financiamiento comprometido– y el cierre definitivo de la convocatoria 2023—que prorrogada en 7 ocasiones y ahora, con el anuncio del 4 de diciembre, definitivamente fue cancelada. Sumado a que en 2024 y 2025 no hubo nuevas convocatorias, el resultado es un vacío absoluto de financiamiento público para nuevas investigaciones a partir del año próximo.
«Para el caso de nuestra facultad, con esta decisión se elimina la financiación de 109 proyectos científicos que habían sido seleccionados en concursos abiertos y transparentes. De cualquier forma, la inmensa mayoría de los investigadores ya se encontraba sin financiación por la paralización de la Agencia I+D+i», explicó a Página/12, Valeria Levy, Vicedecana de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigadora del CONICET.
Consecuencias en cadena y fuga de cerebros
La crisis trasciende la falta de fondos para proyectos. También se han desmantelado programas como Construir Ciencia y Equipar Ciencia, y se ha reducido drásticamente el otorgamiento de becas: de cerca de 1300 en 2023 a 600 actuales, las cuales finalizarán en poco más de un año sin que existan planes para nuevas convocatorias.
El deterioro salarial, que promedia entre un 30% y 40% desde diciembre de 2023, agudiza la emergencia. «La alta calidad académica en facultades como la nuestra está dada justamente por tener docentes-investigadores enseñando, transmitiendo conocimiento científico de gran nivel y actualidad. Sin sueldo y sin fondos es muy difícil trabajar y eso está produciendo un éxodo masivo de científicos-docentes», advirtió Levy.
Fuente: El Ciudadano.com



