San Ignacio vivió en las últimas horas una verdadera jornada de caos y angustia. En el marco de las auditorías de certificados de discapacidad, cinco personas se descompensaron y una mujer sufrió un accidente cerebrovascular (ACV), en un escenario marcado por la falta de asistencia médica, filas interminables y acusaciones cruzadas.
Desde las cinco de la mañana, miles de vecinos provenientes de distintos municipios comenzaron a agolparse frente al lugar. Según estimaciones oficiales, ayer jueves se presentaron 2.700 personas y hoy fueron alrededor de 3.700, muchas de ellas trasladadas en ambulancias, autos particulares e incluso cargadas en brazos por familiares, ante la imposibilidad de moverse por sus propios medios.
El funcionario municipal Juan Ignacio González entrevistado por Radio News describió la situación con crudeza:
“La gente viene nerviosa, desesperada. No hay ningún médico en la auditoría. Son todos jóvenes contratados en San Ignacio que reconocen ser militantes de La Libertad Avanza. No se presentó nadie en representación de ANDIS, que es el ente responsable. Es una vergüenza, jamás visto en la provincia”.
Los relatos son desgarradores. Personas con discapacidad esperando horas bajo el sol, en sillas improvisadas, con certificados entregados de forma precaria y sin validez médica. “Llegan con problemas cardíacos y se van con un papel firmado por un cardiólogo que nunca estuvo ahí”, denunció el funcionario.
Además, se denunciaron irregularidades en la citación: los beneficiarios recibieron cartas documento con horarios específicos de atención, pero las autoridades de la auditoría no respetaron el cronograma. “Hoy trajimos una escribana para certificar los casos, porque ayer a las cinco de la tarde se fueron dejando a cientos de personas sin atender”, explicó.



