Camino a cumplir los 85 años, la prohibición del cannabis que se inauguró con el impuesto “Marihuana Tax Act” en Estados Unidos podría tener un único punto a favor: haber generado en la sociedad la necesidad de autoabastecerse
Luego de décadas de criminalización, los usuarios y usuarias lograron extender el noble arte del autocultivo a estadíos impensados hasta hace algunos años atrás.
Hoy Argentina se encuentra a media sanción de la ley que regularía la industria del cannabis medicinal y el cáñamo, que ya tiene la aprobación del Senado. Pero este rubro, que sigue siendo ilegal, tiene una particularidad inédita. Por años, y bajo la clandestinidad, se tejió una red de productores que ya están listos para ser parte del nuevo andamiaje productivo.
EN EL INAES, EL ORGANISMO OFICIAL QUE IMPULSA LA ECONOMÍA COOPERATIVISTA, YA CREARON UN ÁREA ESPECÍFICA QUE APUNTA A LAS ORGANIZACIONES QUE BUSCAN TRABAJAR CON CANNABIS. «VAMOS A AYUDAR CON RECURSOS DEL ORGANISMO», ASEGURAN FUENTE OFICIALES
Si bien la normativa prevé diferentes figuras de negocios, es la hora de las cooperativas.
Tanto el Estado como las organizaciones, trabajan en conjunto para que pequeños y medianos productores sean parte de un escenario donde la planta es sinónimo de oportunidades.
Qué ayuda da el Estados a las cooperativas cannábicas
Uno de los artículos de la ley para habilitar la industria del cannabis medicinal y el cáñamo, que se redactó desde el Ministerio de Desarrollo Productivo, estipula el acompañamiento a pequeños proyectos desde el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES). Si bien aún la ley no fue sancionada, desde el organismo ya trabajan para acompañar el proceso de formación de cooperativas.
El primer paso fue el curso de “Introducción al cooperativismo para productores de cáñamo y cannabis medicinal” que brindó grauitamente el INAES, el año pasado. “Surgió por la necesidad de capacitar sobre este formato, se conozcan las posibilidades, beneficios y que los productores se transformen en cooperativas. Se anotaron más de tres mil personas”, le cuenta a THC Jonathan Thea, Jefe de Gabinete del instituto.
Para tomar dimensión de la convocatoria, en la actualidad existen 12.380 cooperativas en el país y se trata de un sector que, según datos oficiales, mueve el 10% de la economía total de la Argentina. «Unos 50 mil millones de dólares», detalla Thea.
Pero en el INAES piensan emitir una resolución específica para el sector, una vez que esté reglamentada la ley industrial. “Ya creamos un área específica. Vamos a hacer un sistema de matriculación para este tipo de cooperativas y que puedan hacer más rápido el trámite”, cuenta Thea.
“Además, vamos a ayudar con recursos del organismo”, dice el funcionario sobre los subsidios y créditos que se entregarían a las futuras cooperativas.
“EL OBJETIVO ES ARMAR UNA CONFEDERACIÓN DE COOPERATIVAS DONDE HAGAMOS DIVERSAS COSAS. INCLUSO, UN LABORATORIO COOPERATIVO DONDE TODOS LOS PRODUCTORES DE LA ZONA PUEDAN SALIR CON UN PRODUCTO CERTIFICADO”, ADELANTA ROXANA AGUIRRE, DE LA ASOCIACIÓN CIVIL CIENCIA SATIVA.
Por otro lado, el INAES realizó junto a diferentes asociaciones cannábicas un relevamiento de las unidades productivas del país y que, al cierre de esta edición, se encontraban en el análisis de datos. Pero desde el INAES ya saben que hay más de 600 productores en todo el territorio argentino.
“Más del 60% se trata de personas independientes que tienen vínculos no formalizados institucionalmente y les gustaría cooperativizarse”, cuentan en el organismo.
“El relevamiento es para analizar el mapa de capacidades productivas actuales y cuáles son sus proyecciones. Algo que estamos pensando es que, a partir de estos datos, se armen encadenados productivos regionales”, adelantan desde el área creada en el INAES específicamente para las cooperativas cannábicas, sobre los planes para fortalecer las economías regionales.
“La idea es generar microrregiones y armar entramados que se retroalimenten a nivel territorial en toda la cadena de producción”, explican sobre los polos que activarían desde el cultivo hasta el proceso de laboratorio.
Confederación de cooperativas cannábicas
Una de las organizaciones cannábicas que trabajó en el mencionado relevamiento junto al INAES que la Asociación Civil Ciencia Sativa, que tiene personería jurídica desde 2018 y el espíritu cooperativo desde su fundación, varios años antes.
Roxana Aguirre es una de sus referentes y le cuenta a THC que “el relevamiento dio la cifra que las organizaciones sociales abastecen a diez mil personas y los productores a otras diez mil. Tenemos un mercado establecido; y todo desde la ilegalidad. El movimiento cooperativista va a poder reactivar el mercado interno y no solo con el cannabis psicoactivo, sino también con el cáñamo”, dice la asesora de Ciencia Sativa, con sede en Bariloche.
Aguirre cuenta que hace años Ciencia Sativa realiza microcultivos comunitarios, esparcidos en red por toda la región de Patagonia norte para abastecer a personas que necesitan del cannabis con fines terapéuticos, en la que trabajan en conjunto cultivadores, médicos y biólogos, entre otros.
“Tenemos un funcionamiento parecido a las cooperativas, que tiene que ver con la solidaridad y el compartir los saberes. Resolvemos todo en asamblea. Así funcionamos las organizaciones, pero sin fines de lucro. En el prohibicionismo encontramos cómo agruparnos”, explica Aguirre.
«TENEMOS UN FUNCIONAMIENTO PARECIDO A LAS COOPERATIVAS, QUE TIENE QUE VER CON LA SOLIDARIDAD Y EL COMPARTIR LOS SABERES. RESOLVEMOS TODO EN ASAMBLEA. ASÍ FUNCIONAMOS LAS ORGANIZACIONES. EN EL PROHIBICIONISMO ENCONTRAMOS CÓMO AGRUPARNOS», EXPLICAN DESDE LA ONG CIENCIA SATIVA
Pero ella tiene claro que las cooperativas no tienen que ser solamente productores de la materia vegetal. “Queremos ser protagonistas hasta el último eslabón productivo porque somos la base de la industria y los que tenemos los saberes”, asegura Aguirre. Por eso, no solo apuesta a la creación de las regiones productivas que se planifica desde el INAES.
Los alcances de las organizaciones cannábicas son más amplios: “El objetivo es armar una confederación de cooperativas donde hagamos diversas cosas. Incluso, un laboratorio cooperativo donde todos los productores de la zona puedan salir con un producto certificado”, adelanta.
A pesar de que las organizaciones ya tienen la base para convertirse en cooperativas, algunas desde a personería jurídica y otras en el espíritu, todas coinciden en que será clave el acompañamiento que el Estado brinde para que se conformen como un eslabón fundamental del entramado productivo.
“No tenemos los medios de las grandes empresas”, comenta Aguirre sobre la necesidad de financiamiento para capacitar técnicamente e instalar infraestructuras a mayor escala que las actuales.
Cannabis, cooperativismo y producción sustentable
Otro caso de una cooperativa cannábica en formación sucede en Entre Ríos, una provincia que ya sancionó su propia ley que habilita la producción de cannabis por parte de las organizaciones, pero que aún no fue reglamentada.
Allí se encuentra Casa Verde, que está preparando la documentación necesaria para presentarse como cooperativa de trabajo y conseguir la matrícula del INAES, una vez que se reglamente la regulación nacional.
“La cooperativa es el mundo que soñamos: un lugar en el que ganemos todos y podamos vivir mejor. Queremos que se multiplique esta filosofía y no la de un empresa de patrones donde el dinero siempre es lo primero”, le cuenta a THC el presidente de la futura cooperativa cannábica Casa Verde, Mateo Rochi.
“LA COOPERATIVA ES EL MUNDO QUE SOÑAMOS: UN LUGAR EN EL QUE GANEMOS TODOS Y PODAMOS VIVIR MEJOR. QUEREMOS QUE SE MULTIPLIQUE ESTA FILOSOFÍA Y NO LA DE UN EMPRESA DE PATRONES DONDE EL DINERO SIEMPRE ES LO PRIMERO”, EL PRESIDENTE DE LA FUTURA COOPERATIVA CANNÁBICA DE ENTRE RÍOS, CASA VERDE, MATEO ROCHI.
Esta organización entrerriana se dedica, al igual que la mayoría de las asociaciones del país, a compañar a pacientes que necesitan del cannabis para mejorar su calidad de vida junto a una red de cultivadores y profesionales de la salud.
Además, Rochi destaca que esta entidad productiva que no antepone los intereses materiales, les permite generar cultivos con prácticas sustentables para el planeta.
“Queremos aprovechar la magia del sol y usar indoor solo para plantas madres y esquejes. Ni enloquecernos por hacer tres cosechas: con una sola vamos a estar bien y que el suelo descanse”, dice Rochi, que tiene en su retina los campos entrerrianos arrasados por la soja y contaminados por agroquímicos.
“La idea es llegar a producir cannabis con prácticas agroecológicas”, cierra Rochi.
Fuente: revistathc.com



