Por Ale Ojeda*
No suelo escribir cosas desde una subjetiva visión personal, desde esa primera persona, que gracias a las redes (a)sociales que satura nuestra actualidad de individualismo.
Pero esta vez voy a hacer una excepción.
30 de Diciembre 2004
Hace 2 décadas el 30 de Diciembre era un día común. Lo que pasó después, nos marcó como sociedad. Como siempre, la solución más rápida y fácil, como para aplacar la situación era salir a la persecución y caza, de cada lugar, pequeño o grande, clausurándolo o cerrándolo, hasta por el detalle más nimio.

Caja de resonancia
La caja de resonancia no se hizo esperar. En Posadas la gestión de Jorge Brignole, replicó fuertemente lo hecho en Buenos Aires y hasta creo la ‘Patrulla Municipal’; que por cierto, hay que decirlo, fue inepta, deficiente, con abuso de autoridad y como siempre ensañándose con los más chicos. (No me lo contaron, lo viví. Jamás voy a olvidar, una cámara de fotos réflex rota por parte de su pandilla y el agrio momento que me hicieron pasar cuando aún era un inexperto cronista).
30 de Diciembre 2024
El 30 de Diciembre no es un día más para la cultura; y tod@s quienes trabajan para, por y de la cultura en Argentina, en cualquiera de las formas de hacer arte.
Hoy, recorrer ‘El Pasaje de los Pibes’, ahí, por calle Mitre al 3070 de la ciudad de Buenos Aires, es recorrer un lugar, que por un lado parece haberse quedado abandonado en el tiempo, está con ventanas tapiadas, sin movimiento, silencioso, casi como sin vida; salvo por los murales que hay en sus paredes y por la gente que se acerca, se sienta a contemplarlo respetuosamente, limpia los espacios dedicados a sus seres queridos o renueva las fotos de los mismos.
Calle Mitre #3070
Andar esos poco más de 100 metros es estremecedor. Aunque no hayas conocido a nadie, aunque no tengas conexión alguna con la banda, con el rock o incluso con la música, ver sus nombres, ver sus fotos, moviliza.
Primero. Viendo sus edades, porque la mayoría tenía la misma edad que yo en aquel momento. Y como yo, iban a recitales o fiestas electrónicas.
Segundo. Porque hoy, muchas de esas personas tenían la edad que hoy tienen mi sobrino y mi sobrina.
Tercero. Porque, así como fui hace 20 años fui contemporáneo a esos chicos y chicas. Hoy, dos décadas después, aunque no tengo hij@s, sé que tranquilamente podría tenerlos de esas mismas edades, como mis sobris.
¿Cómo somos como sociedad?
Porque, así como Cromañón fue para el rock; también lo de la bailanta Splendid lo fue para la cumbia; lo del boliche Kheyvis para las fiestas de adolescentes y estudiantes (secundarios/terciarios/universitarios); así como Time Warp, lo fue para la escena electrónica.
A su vez el rol de la cultura y las artes, que suelen ser la primeras atacadas ante situaciones más vinculadas a una desidia y/o corrupción institucional.
Así como personas, hasta que punto cuidamos y cuando ese cuidado esa muy fina y nublosa línea hagan que se convierta en sobreprotección.
Todo eso, hace que la experiencia de pasar, de recorrer, de andar esos poco más de 100 metros, haga que repiense y repensemos un montón de cosas. Y hoy, es un buen momento para volver a repreguntarnos ¿cómo somos como sociedad?



