Se trata de personas que, desde el anonimato, hacen una diferencia todos los días en los barrios, enseñando valores, formando a niños y jóvenes, y construyendo comunidad a través del deporte. El candidato a concejal del sublema “La Ciudad que Quiero”, Cristian Stanganelli desde hace un tiempo impulsa una política deportiva barrial que visibiliza y apoya a referentes comunitarios.
El referente del deporte misionero y pretendiente a quedarse con una banca en el Concejo Deliberante presenta esta propuesta para posicionar al deporte como una política pública clave en Posadas: la creación de la figura del Embajador Deportivo Barrial. Entre los argumentos resaltó que el objetivo apunta a fortalecer el rol del deporte como herramienta de inclusión, salud y desarrollo humano en toda la ciudad.
“El deporte no es solo una actividad física: es salud, es inclusión, es comunidad. Y en cada barrio hay alguien que lo entiende así, que pone el cuerpo, el corazón y la vocación para cuidar a los pibes a través de una práctica deportiva”, explicó Stanganelli, quien propone institucionalizar esta figura para darle el reconocimiento, el respaldo y los recursos que merece. Él conoce de cerca el valor del deporte porque lo vivió en carne propia. Como maratonista y apasionado del entrenamiento, reconoce en la práctica deportiva una escuela de vida que enseña constancia, resiliencia y trabajo en equipo. Esa experiencia personal es la que hoy busca trasladar a la política pública: impulsar desde el Concejo un modelo de ciudad que valore a quienes, desde los barrios, promueven hábitos saludables y contención social a través del deporte.
Reconocimiento a los Embajadores Deportivos
El Embajador Deportivo Barrial no es solo un instructor o entrenador: es un referente social, un educador no formal que construye vínculos y actúa como guía en contextos donde muchas veces faltan oportunidades. En barrios donde la ausencia del Estado suele sentirse con fuerza, estas personas cumplen un rol silencioso pero fundamental: alejan a los jóvenes de los riesgos de la calle y los acercan a valores como la disciplina, el respeto, el esfuerzo colectivo y la superación.
Su trabajo va mucho más allá de una cancha o un gimnasio. El embajador deportivo está presente en lo realmente importante, en las necesidades cotidianas, en las frustraciones y los logros de quienes acompaña. Teje redes con las familias, contiene, orienta y, sobre todo, construye esperanza desde la constancia. En contextos vulnerables, donde el deporte muchas veces es el único espacio de encuentro, su presencia es una herramienta de transformación concreta y sostenida.
El deporte como motor de cambio
Por eso, la propuesta de institucionalizar esta figura no es solo un reconocimiento simbólico: es una apuesta a potenciar un capital humano vital para el desarrollo de una ciudad más equitativa. Invertir en estos referentes es invertir en prevención, en ciudadanía. Es construir desde lo cercano, desde lo real, desde quienes ya están cambiando realidades sin esperar nada a cambio. Ahora, se trata de que ese esfuerzo cuente con políticas que lo fortalezcan y lo hagan crecer.
“El deporte no son solo los elementos o la infraestructura. Lo más valioso es el recurso humano. Necesitamos poner en valor a los profes y a la gente que se pone la 10 en los barrios”, destacó el candidato.



