Por Gerardo Alonso Schwarz
La firma del Acuerdo de Comercio Recíproco e Inversión (ARTI) entre Argentina y Estados Unidos abre un nuevo escenario para el comercio y la inversión bilateral. El acuerdo combina desgravación arancelaria, ampliación de cuotas y reglas para la inversión que podrían impactar de manera diferente en cada región del país, generando oportunidades pero también desafíos de reconversión productiva.
Claves
• Apertura comercial con impacto sectorial: Argentina obtiene arancel cero para 1.675 posiciones arancelarias en EE. UU., principalmente manufacturas y agroindustria, mientras que habilita el ingreso sin arancel de 221 productos estadounidenses, sobre todo maquinaria y bienes de capital.
• Beneficios regionales diferenciados: minería y energía en el NOA y Cuyo, agroindustria y forestal en el NEA, una matriz productiva diversificada en la Región Centro y energía e infraestructura en Patagonia aparecen entre los sectores con mayor potencial de expansión.
• Medidas temporales de EE. UU.: la activación de aranceles globales del 15% por hasta 150 días introduce una pausa parcial en algunos beneficios del acuerdo, aunque varios productos estratégicos —como minerales críticos, energía y tecnología— quedaron excluidos de esa medida.



